Definitivamente el 2016 no está siendo el año de Messi, ni en lo deportivo ni en lo financiero.

Leonel Messi tiene una personalidad introvertida, le cuesta expresarse y cuando lo hace su lenguaje corporal denota el esfuerzo que hace con “fugas de nerviosismo” al rascarse la nariz, la cabeza y evitar el contacto visual con el reportero, lo cual contrasta con su extraordinaria capacidad y talento como futbolista.

Las habilidades futbolísticas tienen que estar alineadas con habilidades sociales de interacción e impacto. No todo es futbol. Evidentemente, no todos los futbolistas desarrollan éstas últimas capacidades al no rodearse de la gente adecuada que puede ver su desarrollo más allá de lo económico.

Precisamente una de las habilidades que tiene que desarrollar un futbolista de alto calibre como el argentino, es el manejo responsable de sus finanzas personales. Ésta no es tarea del papá, ni de la familia o representante, ya que al no ser los expertos, sus recomendaciones no serán objetivas.

Al darse a conocer la noticia del fraude fiscal, la imagen de Messi queda golpeada y comienza a asociarse con trampa, transa, corrupción y un sin fin de características negativas, por lo que aquí resulta útil y efectivo una estrategia de manejo de crisis en la que se investigue qué tanto impactó este hecho en su reputación. Su carrera lo agradecerá.

En ocasiones lo futbolístico puede ensombrecer los conflictos por los que esté pasando un deportista, sin embargo, en estos momentos Leonel no está teniendo un buen momento.

Si Messi capitaliza bien este evento que afecta su imagen, sumado a la crisis deportiva por la que atraviesa, veremos a un Messi fortalecido que la ayudará a ganar más títulos con su club y selección.

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