Chelsea vivió ayer por la noche una crisis racial que afectó su imagen cuando aficionados de su equipo, que viajaron a Paris para el partido de Champions League, no le permitieron la entrada a un pasajero francés de piel oscura en el metro, gritando además “We are racists and that´s how we like it”

Horas después el club inglés con ayuda de su Manual de crisis, escribió un corto pero conciso comunicado en el que menciona que el comportamiento racial es aberrante y no tiene lugar en el futbol y en la sociedad, por lo que apoyarán cualquier acción criminal en contra de los responsables.

Además, solicita testigos que hayan estado durante el lamentable hecho para tomar fuertes medidas contra los culpables, incluso girar órdenes de arresto contra éstos últimos.

Ver este tipo de acciones hacen ver que en el futbol los buenos deseos no pueden quedarse solamente en palabras, necesitan ejecución, ya que de no hacerlo o, incluso, guardar silencio, un club estaría tolerando y siendo cómplice de un hecho grave, lo cual impacta en su imagen y  en la imagen de los patrocinadores que actualmente tiene.

Un reconocimiento para el Chelsea por manejar adecuadamente ésta crisis que los sorprendió mientras dormían, pero su preparación les ayudó a proteger su bien más preciado: su reputación institucional.

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