La disciplina no puede estar alejada de un equipo de futbol. Está comprobado que los equipos trabajan mejor cuando hay orden y constancia.

Elaborar un código de conducta ayuda a un equipo a homologar sus actitudes y comportamientos no deseados que podrián generar conflictos innecesarios, además de asegurar que el compromiso de todos sea parejo y los objetivos grupales se cumplan.

Guardiola tuvo cuatro años exitosos en Barcelona gracias a la aplicación de un código de conducta. En su primer año con el Bayern München, se dio cuenta que era importante desarrollar uno ya que se quedaron cortos en la consecución de importantes metas.

Parte de este documento que compartió verbalmente con sus dirigidos habla de multas por llegar tarde a reuniones del equipo, hablar por celular en zonas no habilitadas, escuchar música en momentos no permitidos, no vestir la ropa establecida o vestir de forma indecorosa, dejar la vestimenta de entrenamiento fuera del sitio previsto para su lavado, así como tener sobrepeso.

Las infracciones van desde los 250 euros y en caso de cada nueva falta se sumarán 250 euros más; el encargado de recibir el dinero será el capitán Philip Lahm.

Exagerado o no, cada entrenador sabe –o debería saber- qué es lo que necesita su equipo, cuánta disciplina es necesaria y vigilar que su cumplan las reglas que podrían “relajar” a sus jugadores y no conseguir lo que se ha planeado durante el año.

Son varias las reglas, códigos, conductas, negociaciones que no salen a la luz son las que conforman la mística y funcionamiento de una institución deportiva.

La imagen de un equipo se debe posicionar internamente de la misma manera que se hace externamente, sí, con trabajo, disciplina, constancia y metas cada vez más altas.

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