Dribles, tiros a distancia, goles de cabeza y precisión en las piernas de este gran delantero… una identidad deportiva que representa a Asía y concretamente a Corea del Sur.

De este lado del mundo (continente de norteamérica, centro y sudamérica), su nombre es poco conocido, pero del otro lado “del charco” su fama y popularidad han potenciado la imagen de Park Chu-Young.

Sus ojos rasgados, acne en el rostro, cabello teñido, largo o corto fácilmente distinguen a este jugador coreano que ha buscado marcar diferencia tanto por sus atributos físicos como con sus cualidades futbolísticas.

Su estilo de vestimenta evidencia que es una personalidad amigable, abierta, cercana y que ha encontrado en la accesibilidad, una ventaja para explorar el potencial de varios balompies del mundo además del de su país, como son el francés, español e inglés.

Su lenguaje corporal en entrevistas lo proyecta resuelto y confiado al hablar, ya que establece contacto visual, mantiene contacto con sus emociones, algo distraído y generalmente serio pero por momentos muestra con ligeros destellos de alegría.

Sus palabras son sencillas y claras, su discurso es breve aunque responde específicamente a lo que le preguntan. Además demuestra que es una persona humilde y que no se siente más que otros jugadores:

“En Corea tenemos varios jugadores jóvenes y tenemos que adaptarnos los unos a los otros para alcanzar un objetivo. Todos tenemos que trabajar en conjunto para alcanzar nuestras metas”

Park Chu Young

Park-Chu Young es una identidad deportiva, un genio coreano que desea “encantar” a sus rivales, para que Corea del Sur siga trascendiendo en el mundial de Brasil.

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