La imagen de la FIFA no anda bien. La imagen de Blatter al frente de la FIFA no anda bien. La imagen mundial del futbol no anda bien.

Las sospechas por corrupción y los casos de amaño y arreglo de partidos han afectado la credibilidad del futbol y han replicado en que la percepción que se tiene sobre Joseph Blatter sea negativa.

El suizo tiene una personalidad extraña. Un día puede estar contento y demostrarlo y al día siguiente hacer lo contrario. Puede hablar bien de un equipo o jugador y al día siguiente darle el crédito a otro. Su imagen cada vez adquiere rasgos de bipolaridad.

Blatter la volvió a liar. Dejó la pólvora regada en el piso de la Oxford University y originó una crisis en la que se excedió de sinceridad al hablar de Cristiano Ronaldo.

Es cierto, no mintió sobre Cristiano Ronaldo, eso es un tema conocido por todos y es la imagen que proyecta el portugués. Lo que le falló al máximo dirigente del futbol fue que confundió lo privado con lo público y, en el foro menos adecuado, hizo un comparativo entre las dos máximas estrellas mundiales del futbol dejando ver que Messi es mejor porque no es tan superficial como el portugués.

El manejo de crisis de esta situación fue inmediato. El fuego bajó de intensidad antes de que se expandiera más y hubiera más “quemados”.

Lo dicho por Blatter es un hecho que puede prestarse a malas interpretaciones, como, por ejemplo, la posibilidad de que Portugal no califique al mundial y se argumente que fue por “decisión” de FIFA o que, incluso, Cristiano Ronaldo pierda una vez más el Balón de oro y se comente que es porque no es del agrado del directivo suizo.

Es por ello que el futbol, la FIFA y Blatter deben recuperar su credibilidad, tienen que limpiar su imagen y centrar sus objetivos en estar alejados de la corrupción, un cáncer que se ha expandido en algunas otras federaciones de futbol.

Si la FIFA ha trabajado por el bien del juego durante años y se han visto cambios, nosotros como aficionados pedimos que también los directivos jueguen limpio, con más cuidado, objetividad e interés en su reputación.

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